Una visión breve de algunos aspectos de la literatura en lengua castellana

Una visión breve de algunos aspectos de la

literatura en lengua castellana, en especial,

de la Generación del 27 y de las obras dos

escritores argentinos, Borges y Sábato


Resumen:

Se trata en este artículo de realizar una visión sobre algunos aspectos determinados

del patrimonio literario en lengua castellana. Los textos escogidos

lo han sido según el criterio personal del autor de este artículo, en la certeza

de que se trataba sólo de conceptos que podrían quizá dar lugar —en el

lector— a profundizar en los temas en el texto abordados. Con esta ilusión,

y por el placer de sumergirme un trayecto literario tan apasionante, he

redactado las páginas que siguen.

Palabras clave:

Patrimonio literario en lengua castellana, Generación del 27, Poesía, Borges,

Sábato.

Es conveniente, a menudo, estudiar aunque sea someramente la

etimología de las palabras. En la web: http://etimologias.dechile.net/?patrimonio,

se dice que la voz “patrimonio” tiene los siguientes compo-nentes

léxicos: pater (padre, jefe de familia) y monium (sufijo especializado en

designar un conjunto de actos o situaciones rituales y jurídicas).

A continuación busco el concepto “patrimonio” en el Diccionario de

la Lengua de la Real Academia, y leo: “2. m. Conjunto de los bienes y

derechos propios adquiridos por cualquier título”. Y luego, en la entrada

siguiente tengo la oportunidad de ver: “Patrimonio histórico. 1. m.

Conjunto de bienes de una nación acumulado a lo largo de los siglos,

que, por su significado artístico, arqueológico, etc., son objeto de protección

especial por la legislación”.

Por patrimonio cultural (que puede ser inmaterial o material) entenderemos

nosotros aquí, en base a lo anterior y en referencia a la literatura:

“el conjunto de obras literarias escritas en castellano”. Y sobre

algunas de ellas haremos nuestros comentarios.

Quizá no sea original el que va a ser aquí mi inicio, pero no puedo

dejar de referirme, ante todo, a San Millán de la Cogolla y a Antonio de

Nebrija.

En primer lugar, en el Monasterio de San Millán —donde profesó

Gonzalo de Berceo (1198-1264)— existen las Glosas emilianensis, en

algunos pasajes del Códice 60.

Nació Gonzalo de Berceo en 1195, en el pueblo logroñés del mismo

nombre. Siguiendo a Biografías y Vidas: él “fue el primer poeta en

lengua castellana con nombre conocido”. Vivió en el monasterio de San

Millán de la Cogolla y en el de Santo Domingo de Silos. Yo miro el

sistema “Google Maps” y veo que ambos monasterios distan 147 kms.;

en aquellas épocas ésta debía ser una distancia no pequeña. Berceo

escribió Los Milagros de Nuestra Señora. Este libro se puede leer en la

web: http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/milagros-de-nuestrasenora-

1/html/

Es la anterior una obra digna de ser consultada. Se compone de una

Introducción y veinticinco poemas. Berceo escribe en la Introducción

citada su nombre con V, o sea Verceo. Sin embargo, el nombre correcto

hoy en día parece ser Berceo. Es de hacer notar que tanto Gonzalo, como

San Millán (473-574) conocido también como Emiliano de la Cogolla,

nacieron en aquella localidad riojana de Berceo.

Las “Glosas emilianensis” —que son más de mil— están escritas en

latín, romance hispánico y euskera. También hay que considerar a los

Cartularios de Valpuesta, (Los cartularios de Santa María de Valpuesta,

Colección Lankidtzna), los cuales han sido recientemente calificados

como “los testimonios más antiguos del primitivo romance castellano,

originados precisamente en el área de la diócesis valpostana entre los

siglos IX al XII”.

En el Diccionario de la Lengua se nos dice que un “cartulario” es

—en algunos archivos— un “libro becerro o tumbo”. Vuelvo al Diccionario

y leo que se dice en la 4ª acepción del término “cartulario”: “Libro

donde las iglesias, monasterios y algunas comunidades copiaban sus

privilegios y las escrituras de sus pertenencias”. Y de libro tumbo se dice:

“1. m. Libro grande de pergamino, donde las iglesias, monasterios,

concejos y comunidades tenían copiados a la letra los privilegios y

demás escrituras de sus pertenencias”.

Mencionemos ahora al gramático Antonio de Nebrija. A él se debe

la primera Gramática en español (1492), estructurada en cuatro partes:

“Ortografía, Prosodia y sílaba, Etimología y dicción y Sintaxis”.

Desde esos albores del castellano hasta el año 1927 hay un trecho

temporal muy grande, sin duda.

Sin embargo, vamos a considerar en adelante en este artículo, lo

que fue y algunos rasgos propios de una época tan importante (yo diría

importantísima) para el patrimonio cultural español como fue la llamada

Generación del 27.

El origen de dicho nombre (Generación del 27) proviene del homenaje

que se rindió a Luis de Góngora en Sevilla, en dicho año de 1927.

Luis de Góngora nació en Córdoba en 1561. Fue un poeta del

llamado siglo de Oro español. Podemos consultar su vida y obra en la

“Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes”

(http://www.cervantesvirtual.com/portales/luis_de_gongora/).

Para hacernos una idea (realmente muy somera) del estilo de Góngora,

se incluyen aquí cinco versos extractados de la Introducción de las

Soledades, la cual Introducción fue dedicada por el autor cordobés al Duque

de Béjar.

Y, entregados tus miembros al reposo

Sobre el de grama césped, no desnudo,

Déjate un rato hallar del pie acertado Que sus errantes pasos han

votado

A la real cadena de tu escudo.

De Góngora hay —como no podía ser de otra manera— muy abundante

bibliografía: se puede consultar en la referencia Biblioteca Virtual

citada pocos párrafos antes. Y si se filtra el término “Soledades”, aparecen

cuatro autores que estudia el texto: Emilio Orozco, Melchora Romanos,

Luis Rosales y Ernesto Ortiz-Díaz.

Avanzando con rapidez en nuestra breve mirada panorámica de un

tema tan enorme como es el de la cultura literaria española, nosotros nos

centraremos a partir de ahora y hasta llegar a las citas de Borges y

Sábato, de forma parcial en algunos componentes de la Generación del

27. La formaban cómo podemos recordar fácilmente —entre otros— Jorge

Guillén, Pedro Salinas, Rafael Alberti, Federico García Lorca, Dámaso

Alonso, Gerardo Diego, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre, Manuel Altolaguirre

y Emilio Prados.

Hay libros emblemáticos, y aún señeros. Al hablar de la Generación

del 27 es difícil que no acuda a nuestra mente uno de ellos, la Antología de

Gerardo Diego, la cual el autor tituló: Poesía española contemporánea.

De dicha Antología, (Diego, Gerardo (1968). Poesía Española Contemporánea,

Taurus Ediciones, Madrid), yo tengo desde hace mucho

tiempo, una edición de dicha editorial, en concreto del año de 1968. Tras

consulta por Internet, veo que existe ahora una edición de dicho magnífico

libro de la Editorial Cátedra. En el comentario de la Antología leo algo que

conviene destacar. Es lo siguiente: “El libro reúne a un elenco de poetas a los

que Gerardo Diego invitó a formar parte activa en la confección de la

antología para reforzar la cohesión del grupo”.

El libro mantiene una estructura homogénea en todo su contenido. En

primer lugar, se dedica un apartado a la Vida de cada poeta; sigue la Poética

del mismo y por fin una selección de sus poemas. La forma (estructura del

libro) es espléndida; siempre lo he pensado, y siempre he sentido un gran

interés por la Antología de Diego.

En el Diccionario de la Lengua, en su última acepción, (8ª), se encuentra

que: “poética” es: “el conjunto de principios o reglas que caracterizan

un género literario o artístico, una escuela o a un autor”.

Sin embargo, en el Diccionario Oxford en línea, la descripción del

término “poética” es mucho más amplia.

En extracto, dice lo siguiente referente a dicho término:

Poética.

“Nombre femenino.

1. Disciplina que se ocupa de la elaboración de un sistema de principios,

conceptos generales, modelos y metalenguaje científico para describir,

clasificar y analizar las obras de arte verbal o creaciones literarias.

2. Arte de componer versos y obras en verso.

3. Conjunto de principios o reglas de un determinado género

literario o artístico, de una escuela o de un autor.

4. Tratado que contiene los principios o reglas de un género

literario”.

En su día, yo realicé un breve resumen sobre las poéticas recogidas en

la Antología de Gerardo Diego citada, las cuales estimo de gran interés para

formarse una idea del tema. Son éstas:

1. Francisco Villaespesa.

Creo en la poesía como una realidad que existe en sí misma.

2. Eduardo Marquina

El poeta se mueve en una zona misteriosa del alma en que se producen los

inefables procesos que la idea encierra y corona.

3. Manuel Machado

Nada puedo pues, decir sobre lo que, para mí, cae dentro de lo indefinible,

mejor, de la inefable.

4. Antonio Machado

Las ideas del poeta no son categorías formales. El poeta expresa más

o menos una metafísica existencialista.

5. Mauricio Bacarisse

No es mi intención extenderme en la justificación psicológica de la

metáfora.

6. Antonio Espina

Poesía es lo puro indecible.

7. Pero Salinas

La poesía se explica sola; si no, no se explica.

8. Federico García Lorca

Comprenderás que un poeta no puede decir nada de la poesía.

9. Manuel Altolaguirre

(Aquí pongo por excepción un verso del poeta)

Mi soledad llevo dentro, torre de ciegas ventanas

10. Josefina de la Torre

Está tan unida a tanto misterio que, por desconocida, nunca me había

parado a pensar lo que era. Sólo a sentir que es.

De todos ellos, son de mi mayor preferencia (se debe decir que el

lector es un crítico absoluto de aquello que lee, o contempla, o escucha, y

no se le pueden poner limitaciones a su criterio, que es al cabo subjetivo

y único) los tres siguientes: Federico García Lorca, Dámaso Alonso y

Pedro Salinas. Yo ya sé que hablar de unos autores y no hacerlo de otros

puede parecer una cierta descortesía, por bien que en ocasiones (como

ahora mismo) sea una necesaria limitación. Federico García Lorca era un

autor que, a mi criterio, escribió (entre otros) un poema magnífico: Llanto

por Ignacio Sánchez Mejías.

En dicho poema sobresalen con una fuerza emotiva formidable los

sentimientos más profundos del poeta ante una muerte. La literatura que

más nos gusta a los lectores es aquella que más nos llega “a la parte más

honda de nuestra interioridad”. Es posible que sea, también, la que más

se une —allá donde estén— a nuestros sentimientos más íntimos.

Uno de los mejores poemas escritos en lengua castellana es su parte

segunda, titulada La sangre derramada. De dicha parte del poema, creo que

hay unos versos que destacan del resto. Y son éstos:

¡Avisad a los jazmines

con su blancura pequeña!

Y luego:

y los toros de Guisando,casi muerte y casi piedra,

Por cierto, los cuatro “toros” son de granito y se encuentran en el cerro

de Guisando, allí donde se firmó el Tratado del mismo nombre. Y quizá

sean verracos en lugar de toros, como alguien dice. En todo, caso tanto su

forma como su posible significado son impresionantes.

Y más adelante, sigue Lorca:

Por la grada sube Ignacio

con toda su muerte a cuestas…

No se puede decir otra cosa que “maravilloso”, o algo similar.

La obra de Lorca, toda su obra, constituye un hito en la literatura española.

Aquí cito este hecho, una vez más. Y su trágica muerte, en alguna

medida, acrecienta su nombradía.

En cuanto a Salinas, La Voz a ti debida y Razón de amor, son dos

memorables libros de poemas que conservan todo su vigor. El paso del

tiempo no siempre es bueno para la literatura, en general, y para la poesía en

particular. Pero no pasa así con los libros de Salinas. La poesía amorosa

constituye en Salinas una de las culminaciones del género.

Sin conocer mucho sus biografías, parecen Lorca y Salinas dos personas

bastante diferentes. Pero eso no quita que coincidieran en Sevilla, y que

formaran parte de un cierto “grupo”, que es lo que al cabo es la Generación

del 27. Siempre he pensado a qué se puede deber tanto genio acumulado en

un conjunto relativamente reducido de personas. Es algo muy insólito.

Gentes de diversa ideología y de diverso origen, tanto social como geográfico.

Fue aquel conjunto de autores un manantial de ideas, de poesía, de

lenguaje, que cesó demasiado pronto.

Queda Dámaso Alonso, ¡nada menos! En este autor, hay un libro que

sobresale de los demás suyos de forma muy destacada. Y no es de extrañar,

porque libros como Hijos de la ira se han escrito pocos. No sé —cabe

dudarlo— si se escribirán nunca más algunos parecidos. No será tarea fácil

para quien lo pretenda; no, no será fácil alcanzar los espacios —cimeros— a

donde llegó la inspiración de Dámaso Alonso.

De sus poemas, podemos transcribir aquí los siguientes fragmentos:

1. De “Insomnio”.

¿Temes que se sequen lo grandes rosales del día,

las tristes azucenas letales de tus noches?

2. De “Monstruos”:

dime que significan esos monstruos que me

rodean

En fin, ésta es una breve aproximación a los autores referidos del 27.

No se pretende ir más allá. Pero si quisiera que la misma sirviera para hacer

constar que al hablar de patrimonio literario en castellano, y en España,

ellos son pilares básicos de ese patrimonio. Luego —lo recuerdo— hablaremos

de Borges y Sábato.

Pese a haber hablado de tres autores, quiero referirme aquí a dos más

del dicho “grupo” generacional del 27: son Altolaguirre y Gerardo Diego.

De Altolaguirre recuerdo a menudo: “Mi sueños no tienen sitio para que

vivas. No puedes vivir. No hay sitio. Mis sueños te quemarían”. Y de Gerardo

Diego, no puede uno dejar de sentir un peculiar estremecimiento cuando

lee El ciprés de Silos”. Aquel día —el día que fuere— el autor santanderino

estuvo en Silos. Y redactó ese impresionante poema. Si el lector va al

Monasterio de Santo Domingo de Silos, en Burgos —yo tuve la suerte de

poder hacerlo— y se sitúa frente al ciprés (si éste está aún vivo, que así lo

espero) es casi seguro que sentirá correr por sus venas algo parecido a la

savia del propio árbol. Es la savia del asombro y de la admiración.

Antes de citar algunas opiniones mías de dos de los más grandes escritores

argentinos (como antes he dicho, cada cual es muy libre de explicitar

sus preferencias y sus querencias) y que son Borges y Sábato, quiera hacer

una breve anotación.

Es habitual considerar la obra de un autor (sea aquélla del género y de

la disciplina que sea) como un todo. Así, se dice: “La obra de…” es una

maravilla, o al revés, se la califica peyorativamente. Pues bien, en este punto

hay que ser muy prudentes, y analizar las cosas (obras o partes de obras) con

el mayor detenimiento. Las obras de los autores no responden sólo a su

genio: responden también a otra serie de circunstancias o condiciones, como

son su motivación, y aún la salud y estado de ánimo de quién escribe. Es por

ello que creo adecuado expresarse de la manera que sigue: “El (autor

determinado) de (la obra en concreto)…” Es fácil ver que este tipo de clasificaciones

responde a un criterio de simplificación, a veces inevitable. Pero

tan pronto se alude a un autor, es de la mayor importancia determinar cuáles

de sus obras son las más representativas a nuestro criterio.

Por descontado que lo antes dicho es aplicable a otros géneros

artísticos, como la música y la pintura. En fin, se trata de una anotación, que

aquí ha surgido y que no he querido omitir.

Vayamos ahora a otra parte del patrimonio literario en castellano. Está

al otro lado del Océano Atlántico, en Argentina concretamente. El pensamiento

argentino está, desde hace ya algún tiempo, en un momento espléndido.

Aquí nos referiremos (estamos ante un artículo breve) sólo a dos de

tales intelectuales; pero hay muchos más. Lo digo porque no parezca que no

los conozco. Sí, he leído cosas suyas y lo que antes he afirmado responde

exactamente a la realidad. Bien, yo de Borges tengo tres libros. El primero

de ellos es El Aleph. Son muy interesantes las citas de Borges. En El

inmortal, el primero de los capítulos (o narraciones dentro de El Aleph) se

alude a Diocleciano. Y luego nombra el autor sudamericano a Flavio, procónsul

de Getulia y luego a los coribantes, a quienes (dice Borges) posee la

divinidad.

Creo oportuno intentar esclarecer algo sobre tales lugares y personajes.

De Diocleciano leo en Wikipedia que “era un emperador romano que

estableció una tetrarquía y dictó decreto contra la inflación, mal que ya en

aquellas épocas era conocido”.

Un procónsul, es según el Diccionario Oxford, un “magistrado de la

antigua Roma que ejercía la función de gobernador de una provincia, con

jurisdicción e insignias consulares”. Getulia, por su parte, estaba situada al

noroeste de Libia y al sur de Mauritania y Numidia. Y por fin los coribantes,

que eran unos danzarines mitológicos que celebraban el culto de la diosa

Cibeles.

En otro capítulo, denominado Los teólogos, se resalta que “ardieron

palimpsestos y códices”. Es agradable leer palabras como las entrecomilladas;

Borges las menciona en su libro.

Texto

Las ruinas circulares

Frases

1. El propósito que le guiaba no era imposible, aunque sí sobrenatural.

2. En la casi perpetua vigilia lágrimas de ira le quemaban los viejos

ojos3. En las cosmogonía gnósticas, los demiurgos…

4. …el hijo ausente se nutría de esas disminuciones de su alma.

Texto

La muerte y la brújula

Frases

1. Al sur de la ciudad de mi cuento fluye un ciego riachuelo de aguas

barrosas, infamado de curtiembres y de basuras.

2. Nueve días y nueve noches agonicé en esta desolada quinta simétrica;

me arrasaba la fiebre, el odioso Jano bifronte que mira los ocasos y las

auroras daba horror a mi ensueño y mi vigilia

“¡Oh violentos, inescrutables dioses

del sueño y del muerte!”

Así, con estos dos magníficos versos empieza Ernesto Sábato su

Informe sobre ciegos, situado dentro de la novela Sobre héroes y tumbas. El

texto (El informe) contiene muchas buenas ideas que se expresan, además,

de forma muy hermosa. Muestra de ello es cuando describe unos lugares

donde habitan “animales de sangre fría y piel resbaladiza…” Y enumera

acto seguido nuestro autor una serie de lugares, que son: “cuevas”,

cavernas, sótanos, viejos pasadizos, caños de desagües, alcantarillas…”.

No se trata de sinónimos, ciertamente, sino de lugares “similares”. Porque

un sinónimo (nos concreta la Real Academia en su Diccionario): “es una

palabra que tiene respecto de otra el mismo o muy parecido significado”.

Sabemos que los sinónimos enriquecen los textos, evitando repeticiones de

la misma palabra a lo largo de su contenido. Pero las palabras que cita

Sábato no son sinónimas, sino que tienen “algo en común”. No es difícil ver

cuál es el nexo en este caso: la similitud, los puntos en común, de referencia,

son aquí la oscuridad, la humedad, lo viscoso, lo maloliente…

La historia de El Informe viene a ser un relato extraño, sombrío,

angustiante, el reflejo, en suma, de una obsesión: la del protagonista. Sí:

toda nuestra vida puede supeditarse a un fin. El riesgo en este caso es enorme,

porqué: ¿Qué causa merece que dediquemos nuestra vida a ella, y aún

más, que pongamos dicha vida en peligro de muerte? Sin duda, en el persoje de Sábato encontramos una variedad de matices enorme. Pero parece que

el autor pretende que nos fijemos en que pese a su poco valor moral, dicho

protagonista, Fernando Vidal Olmos. Éste reconoce no haber tenido amigos,

no haber sido querido por nadie, ni haber él, a su vez, querido a nadie.

Merece ser traída aquí la lista exacta de desgracias, calamidades,

horrores, situaciones adversas o trágicas que hace Sábato en El Informe, y

que en la edición que consulto se encuentran en las páginas 279 y 280.

No, nada hay de pesimismo (como a veces se ha dicho en general de

su obra) en lo que dice el autor argentino en el texto. Vean sino. “Y luego,

cientos de artículos (se refiere a artículos literarios) destinados a levantar el

ánimo de los pobres, leprosos, rengos, edípicos, sordos, ciegos, mudos

sordomudos, epilépticos, tuberculosos, enfermos de cáncer, tullidos macrocefálicos,

micro-cefálicos, neuróticos, hijos o nietos de locos furiosos, pies

planos, asmáticos, postergados, tartamudos, individuos con mal aliento,

infelices en el matrimonio, reumáticos, pintores que han perdido la vista,

escultores que han sufrido la amputación de las dos manos, músicos que se

han quedado sordos (pensar en Beethoven) atletas que a causa de la guerra

quedaron paralíticos), individuos que sufrieron los gases de la primera

guerra, mujeres feísimas, chicos leporinos, hombres gangosos, vendedores

tímidos, personas altísimas, personas bajísimas (casi enanos) hombres que

pesan más de doscientos kilos, etc.”.

Todos los casos de esta lista de desventuras posibles son reales y son

muchos los que las sufren. Seres como los demás —me digo—; ni más ni

menos. Nada de pesimismo. A mí me parece que así debe ser la literatura, la

mejor literatura: veraz, sin limitaciones debidas a la timidez o aún al miedo,

llenas de valor, certeras… por más que afecten a la realidad de lo que se

quiere presentar como un mundo maravilloso e imaginario que tantos, y por

tantos motivos diversos, quieren hacernos creer que existe. Yo, de Sábato siempre

he encontrado muy peculiar su modo de ser, y su modo de mirar y

de hablar, que he podido conocer a través de grabaciones de entrevistas

suyas en “Youtube”. Creo que Sábato era una persona que tenía —como

ocurre a algunos autores— un (me parece poder denominarlo así) exceso de

lucidez. Él era consciente de los aspectos dramáticos de la vida, incluso

antes de la redacción del llamado Informe Sábato.

Y quizá sea el momento ahora de mirar qué dijo Sábato en entrevistas

que le hicieron y se gravaron. Pretendo encontrar algunas frases que más

nos ayuden a definir su modo de pensar, ese que forma una parte del patrimonio

al que nos estamos refiriendo a lo largo en este artículo. Porque

Internet tiene, entre otras, la ventaja de permitirnos poder ver y oír a quienes

nunca hubiéramos visto ni oído de no ser por los medios técnicos de que

disponemos.

Haré mención, en cada entrevista citada, a su dirección en Internet y

las frases que creo más destacables.

Entrevista, Dirección en Internet y Frases seleccionadas

12-09-1994. Roda viva https://www. youtube.com/watch?

v=EhQalhY156I.

1. Soy enemigo del llamado progreso

2. El progreso ha traído la destrucción del Planeta

3. La ciencia nos ha llevado a este desastre

En su casa de Santos Lugares

https://www.youtube.com/watch?v =GlUYIj7lKIo"

1. Siempre fui un descontento, un depresivo

2. He luchado por muchas cosas

3. Me pareció un horror la injusticia social

Con Mariano Grandonna

https://www.youtube.com/watch?v=H4A2wfaMZNo

1. Por qué o para qué de la existencia.

2. El sentimiento es lo más importante del ser humano.

3. Los sentimientos dolorosos preparan para la muerte.

Final

Estamos ahora en la primavera de 2018. Aquel patrimonio literario

que nació hace tanto tiempo en Burgos y La Rioja (el de la literatura en

castellano) tiene ante sí más camino a recorrer. Sería mucho decir (y mucho

imaginar) como será ese futuro literario. Pero sin duda el listón (como se

suele decir) está muy alto.

No, nadie sabe que nos deparará la literatura en castellano el día de

mañana. Pero en esa continuidad del tiempo, en esa cadena de la mortalidad,

es posible (y deseable) que surjan nuevas y valiosas voces.

Para ello, es preciso que los autores sientan dentro de sí, al escribir,

una gran emoción creativa, esa emoción que tiene algo de rasgadura interior,

y que hace que algunas obras tengan esa intensidad literaria que tanto puede

llegar a conmovernos.




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